Argentina

OEA encontró irregularidades en las actas electorales de Bolivia en Argentina

La Organización de los Estados Americanos (OEA), auditó el proceso electoral bolivariano, determinó irregularidades en los comicios de octubre y sugirió el llamado a la reelección. En ese informe, el organismo detectó fallas en el 38,07 por ciento de las actas analizadas provenientes de la Argentina.

Del total de las actas, el organismo recopilo una muestra de 894 actas originales, 176 de ellas argentinas.

Según determinó, en el 38,07% de las actas se presentaron “inconsistencias con el número de ciudadanos que sufragaron”: las actas reflejaban un mayor número de votos que el total de las listas índice.

El voto Boliviano en el exterior fue habilitado en 33 países, para un total de 341.001 ciudadanos bolivianos residentes en el extranjero. Más de un tercio de ellos habitan en la Argentina.

Aunque la lista inicial de votantes bolivianos en Argentina tenía más de 140.000 votantes, finalmente los habilitados para sufragar, en los 21 recintos de la Provincia y 24 de la Ciudad, fueron 121.290. Buenos Aires es la ciudad del exterior en la vive la mayor cantidad de residentes bolivianos.

El informe de la OEA completo

Entre las inconsistencias encontradas en los comicios bolivarianos, la OEA encontró “fallas en la cadena de custodia”, errores en la empresa de Software Neotec que “no respetó la integridad del software utilizado”, mezclas entre actas de prueba y actas oficiales, falsificación de firmas y alteración de actas, entre otros.

En ese sentido, indicó: “Teniendo en cuenta las proyecciones estadísticas, resulta posible que el candidato Morales haya quedado en primer lugar y el candidato Mesa en segundo. Sin embargo, resulta improbable estadísticamente que Morales haya obtenido el 10% de diferencia para evitar una segunda vuelta.

Así mismo, determinó que “no puede validar los resultados de la elección” y recomendó “otro proceso electoral” que cuente con nuevas autoridades para poder llevar a cabo comicios “confiables”.

Fuente: La Nación

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